Jordi Renart Roca, Nacido en Gerona en 1983. Es fotógrafo Freelance reconocido y premiado en Cataluña y al resto del estado, ha ganado más de una docena de premios. Entre ellos buena parte son de ámbito estatal.
Ha realizado más de un centenar de exposiciones en todo Cataluña y ha publicado en revistas como Descubrir Cataluña.
–¿En que estilo fotografico te identificas ?
Hace bastantes años que hago fotografía. Empecé más o menos a los 14 años, pero a partir de los 17 ya vi que la cosa empezaba a ir seriamente. Como ocurre en muchos cuando empiezan sin demasiados recursos ni medios, voy a iniciarme con la fotografía de calle.
-Con el tiempo, a medida que vas adquiriendo técnica, conocimientos y también un poco más de presupuesto, te puedes ir desarrollando hacia otros estilos. En mi caso, una de las cosas que me define —y que todavía no sé si es una virtud o un defecto— es que toco una gran variedad de estilos: fotografía de calle, paisaje, documental, reportaje…

-Y a menudo tengo la duda de si, para definir mejor mi estilo personal, me debería enfocar más hacia un solo tipo de fotografía.
-La demanda manda.
-Pero cuando vives de la fotografía, la realidad es que te llegan encargos de todo tipo: reportajes, eventos, fotografía de paisaje para promoción turística… Y luego está la fotografía más personal, la que haces porque es tu vocación. Yo siempre (o casi) llevo la cámara encima. A veces no hago fotos, pero la llevo por si acaso.
-Si tuviera que elegir un estilo con el que me siento especialmente identificado, seguramente sería la fotografía de paisaje. Es un tipo de fotografía que disfruto mucho: salir de casa, buscar localizaciones, volver el día más idóneo o a la hora adecuada, esperar a que algún elemento como el sol, la luna o la niebla interactúe con el paisaje para conseguir una imagen única.
-Son momentos irrepetibles que requieren paciencia y sensibilidad.
-Sin embargo, no puedo dejar de mencionar la fotografía de calle, que para mí es la esencia más pura de la fotografía: salir con una cámara pequeña, caminar por las calles de cualquier ciudad del planeta… y ver qué pasa.
-¿Que viaje es el que mas satisfaccion personal te ha dado?
-Es una pregunta complicada, pero si tengo que destacar un viaje al que le tengo un afecto especial. Sería el segundo viaje fotográfico que hice en solitario a la isla de La Palma, cuando el volcán entró en erupción. Al cabo de un tiempo de la erupción, decidí ir a pesar de las dificultades para viajar a causa de la Covid y la alerta volcánica constante, que hacía que a menudo los vuelos estuvieran cancelados.
-Lo que normalmente habría sido un trayecto de unas tres horas y media en vuelo directo desde Barcelona se convirtió en un viaje de casi doce horas. Tuve que volar a otra isla porque el aeropuerto de La Palma estaba cerrado por la actividad volcánica, y continuar después en ferri. No fue fácil llegar, pero tenía claro que quería hacer ese viaje.
-En cuanto a un viaje que sí me ha aportado un retorno profesional directo, destacaría una escapada a París que hice hace unos años. En este viaje hice una fotografía en el Museo del Louvre que fue premiada en un concurso organizado por Fujifilm y Cosentino, donde quedé segundo en un Premio Nacional de Fotografía de Interiorismo. La imagen está hecha en la sala donde está expuesta la Gioconda. Debido al turismo de masas, es un espacio siempre lleno de gente. Justo detrás —o enfrente, según como se mire— hay una obra monumental titulada Las bodas de Caná, de Veronese.
–Durante una semana estube documentando las consecuencias del volcan.
-Tanto en la vida cotidiana de la población como en la fuerza visual del fenómeno natural: ver el volcán expulsando piroclastos, humo y lava era una experiencia golpeadora. Era como asistir a una clase de geología en directo, viendo cómo se formaba tierra nueva ante tus ojos, tal y como se formaron las Islas Canarias.
-A nivel económico aquel proyecto no me aportó un gran rendimiento, pero no era mi objetivo. Organizó una venta de fotografías benéficas y todos los ingresos los destiné a los ayuntamientos afectados para que pudieran gestionar ayudas para las personas damnificadas.
-Sin embargo, a nivel personal y fotográfico, fue una experiencia muy enriquecedora que recuerdo con mucho cariño.
-La fotografía, en blanco y negro, crea un efecto visual muy potente. Como si la multitud saliera literalmente del cuadro. Este trabajo sí me supuso un gran retorno profesional y personal, tanto por el reconocimiento recibido como por la satisfacción de ver premiada aquella fotografía. Hace un par de meses fui a Madrid a recoger este premio, que ha sido una experiencia muy especial.
-¿Cual sería el reportaje de tu vida, que te diese plena satisfacción de haber realizado ?
-Sin duda, el reportaje más importante y especial que he hecho nunca ha sido un encargo profesional, sino una experiencia vital. Lo hice el día 6 de octubre 2025, el día que nació mi hija. Cuando fuimos al Hospital Josep Trueta con mi mujer, decidimos juntos hacer un pequeño reportaje de momentos puntuales de todo lo que rodea el nacimiento de una criatura, en este caso, de nuestra hija Iria..
-No creo que pueda haber ningún trabajo futuro, por muy importante o reconocido que sea, que supere la fuerza de ese momento. Es un reportaje insuperable porque habla de vida, de esfuerzo, de amor y de vulnerabilidad. Voy a tratar las imágenes con una mirada completamente documental, intentando mostrar con respeto y sensibilidad todo el proceso, especialmente la fuerza y el mérito inmenso que tienen las mujeres en el momento de llevar una nueva vida al mundo. Yo sólo estaba allí apoyando y documentando, discretamente, algunos instantes clave. El resultado es un reportaje muy íntimo y sincero, que creo que conecta con cualquier madre y padre porque les hace revivir un momento tan único como es el nacimiento de un hijo. Este, sin duda, es y será siempre el reportaje de mi vida.
En Diciembre de 2025 ha sido galardonado en Madrid por sus trabajos en la 2ª edición del Concurso Nacional de Fotoparques.
-Parc Nacional de la Caldera de Taburiente.
–Parque Nacional d’Aigüestortes y lago de San Maurici.

Deja una respuesta